Murió Ovidio Granados, el vallenato pierde a uno de sus más grandes maestros y guardianes del acordeón


El vallenato amaneció de luto. Este viernes falleció en Valledupar el maestro Ovidio Granados, uno de esos personajes que no solo hicieron historia en el folclor, sino que ayudaron a escribirla nota por nota, acorde por acorde.

A los 85 años se apagó la vida de quien durante décadas fue conocido como “El Viejo Villo”, un hombre cuya relación con el acordeón trascendió los escenarios y se convirtió en una verdadera forma de vida. Su partida deja un profundo vacío en la música vallenata, pero también un legado inmenso que seguirá vivo en cada parranda, en cada festival y en cada acordeón que conserve la esencia de la tradición.

Nacido en Mariangola, corregimiento de Valledupar, Ovidio Granados fue protagonista de una generación que ayudó a consolidar el vallenato cuando aún era una expresión cultural que luchaba por abrirse espacio en Colombia. En los años sesenta hizo parte de la fundación de Los Playoneros del Cesar, agrupación que se convirtió en referente obligado para entender la evolución de este género musical.

Su nombre quedó ligado para siempre al Festival de la Leyenda Vallenata. En la primera edición del certamen, realizada en 1968, ocupó el segundo lugar detrás de Alejandro Durán. Más adelante volvió a estar cerca de la corona en varias oportunidades, pero decidió retirarse de la competencia cuando comprendió que su grandeza no dependía de un título, sino del respeto y la admiración que ya se había ganado dentro del folclor.

Sin embargo, su verdadera dimensión fue mucho más allá de los concursos. Ovidio Granados poseía un talento extraordinario para entender el alma de los acordeones. Su taller se convirtió en un lugar de peregrinación para músicos de toda Colombia que confiaban en su oído y en sus manos para devolverle vida a sus instrumentos. Por esa razón fue considerado durante años uno de los más importantes técnicos y afinadores de acordeón del país.

También dejó huella como compositor. Obras como La Guajirita, El Vicio, El Pobrecito y Rayito de Luna forman parte del repertorio que sigue alimentando la memoria musical del vallenato.

Pero quizás uno de sus mayores orgullos fue su familia. Ovidio Granados se convirtió en el patriarca de una de las dinastías más importantes del género. De su sangre nacieron los Reyes Vallenatos Hugo Carlos Granados y Juan José Granados, mientras que su hijo Eudes Granados dejó una marca imborrable como técnico de acordeones antes de fallecer en el recordado accidente aéreo junto a Juancho Rois.

Hoy el vallenato despide a un maestro, a un artesano de la música y a un guardián de la tradición. Se marcha uno de los hombres que ayudó a preservar la esencia de un género declarado Patrimonio Cultural de la Nación, pero permanece una obra que seguirá sonando mientras exista un acordeón en Colombia.

El Viejo Villo ya no está físicamente entre nosotros, pero su legado seguirá respirando en cada nota vallenata. Paz en su tumba.

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