“No hemos podido generar el bienestar que quisiéramos para La Guajira”: Guillermo Fonseca


Tomado de: La República

El presidente saliente de Cerrejón dijo que la clave es trabajar con los detractores de la actividad minera
A finales del año pasado, en su conferencia en la International Mining and Resources Conference (Imarc), antes de anunciar su salida del cargo este mes, el presidente saliente de Cerrejón, Guillermo Fonseca, explicó que el país todavía necesita de la minería y de Cerrejón, aún en medio de un escenario de transición a energías más limpias. Para mostrar su importancia económica, resaltó que representan 44% del PIB de la Guajira, generan 12.000 empleos (con lo que impactan a 50.000 personas) y hacen cerca de 5% de las exportaciones colombianas. Además, como una feliz coincidencia, contó que antes de que existiera la mina se había alejado el jaguar del territorio en el que trabajan, pero que actualmente ya ha vuelto, al tiempo que dijo que del territorio que ya no tienen en operación, ya han rehabilitado 90%.
En ese contexto, en el que además el Estado, en palabras de Fonseca, se lleva dos terceras partes de las ganancias de la empresa, el reto para las compañías es ayudar a construir bienestar en las comunidades y a cerrar las brechas existentes, construyendo un modelo de minería y desarrollo de la mano con los detractores de la actividad minera. Al final del día, de acuerdo con el presidente saliente de Cerrejón, “nuestra misión es crear bienestar para La Guajira y por eso es que estamos sacando carbón”.
¿Cómo hacer con la licencia social ?
Uno puede dividir a quienes se oponen a la minería en dos: un grupo cuya oposición es misional, su objetivo claramente es acabar con la minería, pero yo creo que la mayoría de los opositores tiene una preocupación genuina por el impacto en las comunidades y el medio ambiente y Cerrejón y todas las mineras que conozco tienen esa preocupación. Hemos juntado las compañías, las operaciones, los procesos, los indicadores clave los hemos montado alrededor de cómo impactamos el medio ambiente y las comunidades.

Dado que existen esos puntos de encuentro, para mí la propuesta es: juntémonos a hablar sobre cómo juntamos los puntos de vista para lograr lo máximo que podamos para las comunidades y el medio ambiente. Yo confío que tenemos la base para hablar con esa mayoría de aquellos que piensan distinto. El otro grupo lo tenemos que dejar ahí y les demostraremos que sí podemos tener minería responsable y buena con el medio ambiente.
¿Cómo es imagina este diálogo con las comunidades?
Esa conversación de las comunidades comienza con un reconocimiento difícil: en el caso de Cerrejón, a pesar de llevar 35 años y haber tenido las mejores intensiones de poder traducir la riqueza que genera la mina en bienestar para la Guajira, no hemos sido exitosos como hubiéramos querido, las expectativas no se han llenado, es algo que tenemos que reconocer y abordar rápidamente. Esa es la primera parte de la conversación: no podemos tapar el sol con un dedo y decir que en La Guajira se han logrado muchas cosas, cuando la verdad es que no.

Una vez que hagamos ese reconocimiento, luego, la conversación debemos moverla a qué hacemos hacia el futuro, dejar de lamentarnos por lo que no se hizo. La tercera parte de la conversación de las comunidades es entender la definición local de bienestar. Yo no utilizo la expresión desarrollo económico, porque eso tiene detrás toda una carga occidental de lo que puede ser.
Más bien la pregunta para la Guajira es qué es bienestar para la comunidad y en qué nos debemos enfocar, una conversación completamente local en la que nos podamos sentar y que ellos nos digan. Con esa definición ya hemos logrado otro encuentro, y podemos trabajar de la mano de las comunidades, el Estado y el resto del sector privado que está en La Guajira.
Este es otro tema importante, porque por muchos años, a pesar de tener las mejores intenciones en materia de responsabilidad social, nos hemos preocupado demasiado por nuestra propia marca y nuestro posicionamiento. Creo que ese es un resultado del primer acercamiento a la noción de responsabilidad social, en la que no estaba el interés genuino de generar bienestar. Hay que trascender, porque eso llevó a que todos hiciéramos grandes esfuerzos, pero sin resultados porque eran fragmentados.
El sector privado debe juntar sus esfuerzos y sus presupuestos para causar un impacto a gran escala. Juntémonos para, por ejemplo, solucionar el problema del agua en La Guajira, si es lo que definen las comunidades, que es algo muy importante que no han podido solucionar las empresas, las comunidades o el Estado.
¿No le parece que esa idea de solucionar los problemas de las comunidades es extralimitarse?
Sí, pero ese es el modelo tradicional: hay un dueño del recurso, el Estado, que permite a un privado extraerla y luego vienen las comunidades; y la idea era que a partir de ahí tomábamos la riqueza que eso generaba y luego llegaba a las comunidades vía impuestos, vía desarrollo, bienestar. Ese modelo, a mi manera de ver, no ha funcionado ni en Colombia ni en la mayoría del mundo. Creo que de ahí la insatisfacción tan grande que hay contra el modelo.

Por eso, lo que planteo es cuestionar el modelo, y una manera de hacerlo es: dejemos que el sector privado, con el permiso del Estado, empiece a ocupar algunos de esos espacios y a partir de mecanismos como obras por impuestos u obras por regalías hay autopistas para hacerlo.
El sector privado no tiene que sacrificar el retorno de su capital, porque si lo sacrifica excesivamente no va a haber capital en absoluto, y el Estado permite a las empresas ejecutar esos fondos en obras que por ahí son más de su índole. Por ejemplo, nosotros somos una empresa de obras civiles que aplica esas construcciones para sacar carbón, pero nosotros construimos carreteras, acueductos, pozos, ¿por qué no lo podemos hacer para las comunidades?
Requiere cambiar el modelo, ya lo estamos viendo con mecanismos como obras por impuestos, pero es claro que no podemos pretender obtener resultados diferentes haciendo lo mismo.
¿Todo este ruido alrededor de la minería llega en el peor momento para Cerrejón?
Sí, pero hay que hacer de las debilidades una oportunidad. En efecto, todo este tema de cambio climático y estas posiciones tan viscerales son muy complejas, pero hay que aprovechar que la conversación está en el ambiente para hablar con sinceridad y que la gente nos escuche y ojalá podamos trabajar.

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