Siempre vallenato, “Emilianito” y “Poncho”, Los Hermanos Zuleta Díaz

Por: Hernán Baquero Bracho

La 49 versión del festival vallenato, será en honor a “Emilianito” y “Poncho”,  los Hermanos Zuleta, lo más granado del folclor vallenato y nacional. Homenaje más que merecido a quienes han representado, han difundido y han colocado por siempre al vallenato en primer lugar en el plano regional, nacional e internacional. Los que marcaron la ruta en los grammy latino, quienes fueron estandartes de este galardón en su primera versión. Qué bueno por el consejo directivo y su presidente ejecutivo, Rodolfo Molina Araujo por este reconocimiento que engalana no solo a Valledupar, a Villanueva, al Cesar, a La Guajira, sino a Colombia entera.

Carmen Díaz será bendita por siempre, quien con su vientre prodigioso pario a “Poncho” y a “Emilianito”, iconos de nuestra música vernácula. Emiliano Zuleta Baquero engendró la mayor riqueza musical y con su ADN inmortalizó al vallenato, con sus hijos que se han convertido en figuras inmarcesibles del vallenato tradicional, ese que la UNESCO en el año 2015 lo convirtió en patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad. Qué bueno por “Poncho” y “Emilianito” que fueron de los primeros en colocar esta música que es magia y que es poesía en el pináculo de la cultura colombiana.

Emiliano Zuleta Díaz o como es conocido entre sus seguidores como el “Gago de oro”, fue el primer rey aficionado del Festival de la Leyenda Vallenata, en el año de 1969; heredero incuestionable de la estirpe de los Zuleta, nieto de la inmortal “Vieja Sara” que Escalona la convirtió en leyenda en un merengue de grata recordación. “Emilianito” como también se le conoce popularmente con su no menos celebre hermano Tomas Alfonso Zuleta Díaz, quienes constituyeron uno de los tres conjuntos más famosos y respetados que se hayan dado jamás dentro de la música vallenata. Nació en la tierra Cuna de Acordeones es decir Villanueva, el día 28 de Diciembre de 1944, hizo sus estudios primarios en el colegio Santo Tomas de Villanueva, del inolvidable maestro Rafael Antonio Amaya Núñez y a muy temprana edad comenzó a tocar el acordeón bajo la influencia de su padre. Fue bachiller en el colegio Boyacá de la ciudad de Tunja, donde dejó gratos recuerdos sobre todo impulsando la música vallenata entre los boyacenses. Y fue así como en Tunja en el año de 1979, le hicieron a él y a su hermano “Poncho” un homenaje multitudinario y fueron condecorados por el gobierno departamental.

Tomas Alfonso Zuleta Díaz o “Poncho Zuleta” como es conocido popularmente y en el mundo musical como “El pulmón de oro”. Comenzó a tararear canciones cuando apenas tenía 8 años de edad. Reconocido como una de las mejores voces del vallenato, además de tocar la caja, la guacharaca y la tumbadora. Nació también en la tierra Cuna de Acordeones o Villanueva, el 18 de septiembre de 1949. En 1967 llevó su voz al acetato con el inmortal Nicolás Elías “Colacho” Mendoza, luego anduvo parrandeando y tocando algunas veces un instrumento y otras cantando. Fue guacharaquero y corista del conjunto de los Hermanos López en la voz del ruiseñor del cesar Jorge Oñate. “Poncho” Zuleta, es sin lugar a dudas el cantante de todas las épocas en el vallenato clásico costumbrista y moderno. Sus canciones son tarareadas por lo de su época, los intermedios y las nuevas generaciones. A sus 67 años, es el tenor de nuestra música vernácula, sin menos preciar a tantos artistas de nuestro folclor. “Poncho” Zuleta es el Beethoven del canto inmortal, el trovador ambulante que con su deje musical ha hecho grande al folclor y a la música vallenata y continúa con el mismo brío cuando grabó “Vallenatología” en el año de 1967. Su primera inspiración fue “Mi mortificación”. A pesar de ser un compositor de reconocidos méritos, no ha participado en concurso de canciones inéditas porque es enemigo de esta clase de competencias.

“Poncho” y “Emilianito”, representa la música autentica, el vallenato tradicional y con su alma como él lo expresa a voz llena y compadre de juerga “Emilianito” son “Dos personas distintas con un solo contenido”. Ellos representan y son los mejores exponentes del vallenato clásico y costumbrista. Cuando sonó en la radio en el año de 1971 su primera grabación “Mis preferidas”, donde se distinguieron temas como La Molestia, La Negra de Felipe, La Estrella, Pobre Soy, Mi Mortificación, La Rutina, El Delirio y todas  fueron buenas, sus melodías se multiplicaron en los bailaderos y las cantinas y ese oleaje inconfundible y rítmico llegó hasta la penumbra de los clubes sociales, donde estaba prohibido ejecutar música de acordeón. En medio de esta expectativa, de estas hermosas canciones, de su primer trabajo discográfico, dotadas de una desbordante fuerza poética y costumbrista, abrieron una brecha de alegría. Fueron cual lluvia de rocío  sobre las almas enamoradas de gente alegre y entusiasmada.

Luego llegaron otras producciones musicales de antología: “Mi Canto Sentimental”, “La Cita”, “Dos Estrellas”, “El Reencuentro”, “Los Ídolos”, “Río Crecido”, “Río Seco”, “Los Maestros”, “Vallenato Nobel”, “Dinastía y Folclor”, “039”, “El Cóndor Legendario”, “Pa´ Toda La Vida”, “La Sangre Llama”, “Por Siempre”, entre otros que se identifican entre sí por una misma línea de inspiración, por un mismo colorido una misma intención afectuosa o de crítica social. Las difundieron las radios difusoras, las tarareaban en los establecimientos públicos, las silbaban los transeúntes, las ejecutaban las orquestas en los centros más exclusivos, y menos de lo que canta un gallo, la música de los Hermanos Zuleta, terminó por integrarse con su alegre desenfado y la tersa geometría de sus tiempos y compases, al variado repertorio musical de nuestra gente, amante del folclor, seguidores inconfundibles de su música que enloquecía a todos, especialmente a su Villanueva  donde cada vez que salía una nueva producción musical se convertía este pueblo en un solo alboroto de alegría y felicidad que salía por todos los poros.

“Poncho” y Emiliano sin lugar a discusión fueron los primeros en haber plantado la bandera de su música autóctona en los cuatros puntos cardinales del país y han sido los creadores de una lírica popular que sorprende por sus hallazgos, su precisión, su graficidad. Por esta lírica popular, no hay voces nobles y voces plebeyas, vocablos ricos y vocablos pobres;  en la sociedad de su léxico no impera un régimen de clases y categorías eufónicas. Las palabras son todas iguales en su valor y en su eficiencia, y todas, o casi todas, resultan insustituibles en la armoniosa organización que han sido cada una de las canciones en que se expresan y eternizan. “Poncho” y Emiliano continúan vigentes en el folclor  y lo más importante dando cátedra el uno en el canto y el otro en el acordeón. Razón tiene “Poncho” en expresar categóricamente que son dos personas distintas con un solo contenido. Si distintas porque en un momento dado cada uno tomó un rumbo diferente, pero sin perder ese norte y esa hermandad, además de su compadrazgo que los une por los genes de esos padres inmortales que desde niños les enseñaron lo que es la hermandad y la familiaridad y de ahí  que otra vez “Poncho” de manera cariñosa lo expresa hacia su hermano, “Mi alma”.

Estos dos grandes del vallenato tienen tantas anécdotas en su vida musical pero especialmente en cuestiones de separaciones. Su primera separación se sintió en toda la provincia y no entendía la razón de estos desamores. “Poncho” se une a “Colacho” Mendoza y “Emilianito” se une a Jorge Oñate y cada uno en sus nuevas uniones se inmortalizaron. Luego vino El Reecuentro y como en lontananza se volvió a sentir la grandeza de los Hermanos Zuleta. Años más tardes se vuelven a separar, “Poncho” graba primero con “Beto” Villa dos cd y luego con “Chiche” Martínez también dos trabajos musicales. “Emilianito” se queda quieto y espera el regreso de su hermano y así sucedió. Nueva unión y más fuerza musical. Otra ruptura, esta vez “Poncho” se unió a su sobrino Iván y “Emilianito” con “Beto” Zabaleta y vuelven a generar grandeza musical. Separaciones que ha sido siempre por la misma causa, como dice “Emilianito” que “Poncho”  sabe sumar pero no sabe dividir. Pero es más fuerte el sentimiento, el amor entre ellos y no importa las desavenencias se impone la nobleza y por ello en el año 2001 se vuelven a unir y se vinieron con otra producción inmortal “La Sangre Llama”, el vallenato puro con la voz inconfundible de Tomas Alfonso y las notas de Emiliano Alcides con su señorío y la cadencia musical de ambos que los hizo más grandes.


Para sus seguidores, para el folclor y la academia la música de los Hermanos Zuleta representa para el vallenato lo que a las letras colombiana representa Gabriel García Márquez. Están así que los Hermanos Zuleta se dieron el privilegio de acompañar al premio nobel de literatura en Estocolmo en el año de 1982 donde la realeza europea se vistió de gala con la música de “Poncho” y “Emilianito”. Por ello en la 49 versión del festival vallenato, nuevamente se vestirá de gala con su música y será sin lugar a dudas el segundo capítulo en su historia musical  de La Sangre Llama y se sentirá este homenaje en los confines de nuestro país y el pueblo villanuevero le expresará al de Valledupar en un solo eco: gracias, gracias, gracias Fundación de la Leyenda Vallenata por este homenaje a lo más granado que ha parido Villanueva en nuestra música vernácula. 

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