Por fin: ahora Choriso se llama Turizo Epinayú

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SANDRA GUERRERO
Gobierno Nacional comenzó en La Guajira la jornada para cambiar nombres ridículos a wayuu.
Riohacha. La noche del lunes festivo hubo una gran reunión en la comunidad wayuu de Piruaifakat, ubicada en área rural de Manaure en torno a uno de sus miembros, quien es autoridad tradicional y el tema era su nombre Choriso Epinayú.
Había llegado el día que tanto había esperado para cambiárselo, pero a pesar de haberlo pensado mucho, no sabía aún qué nombre ponerse. “Mi hijo menor quiere que me llame Miguel Ángel, así como él, pero no he decidido”, afirmó al comienzo de la mañana este hombre wayuu, uno de los primeros beneficiados con el cambio de nombre e identificación por parte del Gobierno Nacional.
Su comunidad fue escogida para el inicio de la jornada que programó el Ministerio de Justicia, la Superintendencia de Notariado y Registro y la Registraduría Nacional del Estado Civil.
Lo anterior, como respuesta a las denuncias y solicitudes hechas desde hace diez años por líderes como la escritora Estercilia Simanca Pushaina que en su  cuento Manifiesta no saber firmar, plasmó la burla de que fueron objeto unos 5 mil indígenas en una cedulación masiva por parte de dirigentes políticos que  llevaban en masa a los indígenas a las urnas para que votaran por ellos.
Ayer en la mañana Choriso comenzó a recibir a la gente, caminaba entre las enramadas y hablaba con los funcionarios, pero no se decidía por su nuevo nombre.
Luego de varias charlas con algunos de sus hijos, le dijo a los delegados del Minjusticia y de la Registraduría que se llamaría Turizo, tal como su madre lo llamaba hasta los 18 años cuando se lo cambiaron en la jornada que provocó indignación por los nombres ridículos que les pusieron.
“Yo iba con un tío en un camión y nos paró el Ejército, me querían llevar porque no tenía cédula, por eso me dijeron que la sacara. Yo dije Turizo y me pusieron Choriso”, repitió varias veces.
Agrega que si bien siempre ha sido objeto de burla después se acostumbró. “Aunque a mis hijos no les gustaba el nombre porque a ellos les decían chorisitos”, relató este padre de 26 hijos  que ha tenido con cuatro mujeres.  Turizo se convirtió entonces en el primer ciudadano wayuu en ser atendido para cambiar su nombre, proceso que tardó dos horas.
Los funcionarios de la Registraduría tuvieron que elaborarle un nuevo registró, luego el notario único de Uribia, Éberth Almenares, redactó una escritura pública para el cambio de nombre. En el siguiente paso le expidieron otro registro con su nuevo nombre y finalmente, el comprobante de su nueva cédula en la que aparece Turizo, en vez de Choriso.
La felicidad de Turizo era evidente y apenas tuvo en sus manos el nuevo registro, dijo que haría una fiesta para celebra.
Un hecho histórico
La alegría también era de Estercilia Simanca, quien denunció a través de su cuento, esta cedulación en la que se pusieron muchos nombres ridículos como Prisionero, Grillo, Payaso, Coito, Tigre, Raspahierro, Baloncita, entre otros.
“El único avance que se había dado era el de la circular 276 de la Registraduría en la que se ordena que cuando un indígena va a ser registrado, se incluirá como una anotación el nombre de su clan”, explicó.
En esta lucha ha tenido el apoyo de Hilduara Barliza, coordinadora de la Mesa de Concertación Wayuu, quien  presentó un derecho de petición ante el Minjusticia para que se hiciera la brigada gratuita.
“Ese fue mi primer acto administrativo, cuyo resultado tangible se ve hoy cuando los wayuu tienen la oportunidad de recuperar su derecho al nombre”, dijo.
La secretaría de Asuntos Indígenas, Rosa Valdeblanquez, calificó el hecho como histórico y aseguró que esta jornada se articulará con el programa de la Gobernación denominado “Primero mi nombre”, para que continúen los cambios y la identificación por espacio de un año. 
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