Otra perspectiva sobre el asunto de las regalías

"Lo irónico es que esta situación se presente cuando el panorama en La Guajira, sugiere para el 2019 la duplicación de la producción del carbón con la entrada de la minera MPX en San Juan del César y Barrancas, así como la posibilidad de explotar muchos otros minerales, claramente identificados en el portafolio de proyectos del departamento".

Danny Daniel López Juviano
Ing. En minas, Magister en gerencia empresarial

Ante la inminente aprobación del proyecto de ley que cursa en el congreso para la modificación de los porcentajes de las regalías provenientes de la explotación minera y que perjudicaría de manera substancial a los departamentos y municipios productores (primordialmente a La Guajira), cabe la oportunidad histórica para reflexionar sobre el controvertido termino “regalías” ¿obsequio, contraprestación, usurpación o sancocho trifásico?

Primero resaltar que, como todos ya sabemos, el proyecto de ley en cuestión es una batalla perdida desde antes de iniciarse; solo por negocios matemáticos apenas lógicos para el grupo hegemónico en el senado y cámara, pertenecientes a regiones con escasos recursos minerales, lo raro es que dicho debate no hubiera ocurrido antes, porque no se puede negar que la idea (para ellos) es altamente beneficiosa.

Ahora bien, las regalías en su concepción no son más que una “ilusión financiera”, considerando que la utilidad para el estado colombiano es sumamente irrisoria comparada con la rentabilidad extrema que representa esta industria en la esfera económica mundial; de allí la nocividad de la posición de ultraderecha del estado colombiano con relación a la minería, que nos conduce hacia una subyugación tecnológica de investigación y desarrollo.

Porque no entonces, abstraer algunos elementos del socialismo que posibiliten la nacionalización de la explotación de los recursos naturales, que como bien lo establece el código de minas le pertenecen al estado colombiano ¿porque no? Y si está establecido así, porque dichos recursos los explotan otros, llámense multinacionales; Para ponerlo en términos folclóricos, el que tenga tienda que la atienda, el que tenga taxi que lo maneje y el que tenga esposa que la pechiche. Colombia no ha logrado asumir eso ¿Hasta cuándo?

Independiente de las tendencias políticas en el poder, el modelo de nacionalización es exitosamente ejecutado en Chile a través de la empresa nacional CODELCO, que administra la explotación minera en aquel país y que no en vano lo proyecta hacia la vanguardia del desarrollo latinoamericano por efectos de la minería; solo para dar un ejemplo, bajo este mismo modelo La Guajira podría quintuplicar los beneficios económicos que percibe actualmente por efectos de la extracción minera.

Otra alternativa, más tangible y viable, dadas las características del gobierno actual, podría ser el aumento de los impuestos del concepto por regalías a las empresas extranjeras que operan en el país, en otras palabras, aumentar considerablemente el porcentaje que deben pagar las empresas por la explotación de los recursos y sumar ese porcentaje exclusivamente a los departamentos productores que se han visto afectados con el proyecto de ley.

El debate que se ha generado a nivel nacional tiene a las minorías de esta región de Colombia, contemplando incluso posiciones extremas como el movimiento separatista de la costa atlántica, impulsada también por el “enmochilamiento” de la propuesta de Región Caribe por parte del presidente.

Otros más regionalistas, han encontrado una mayor justificación para hablar de la Guajira como república independiente, pero en la praxis no es un asunto claro, dada la marcada división entre dos bandos políticos en el departamento, donde no coexisten puntos de encuentro.

Lo irónico es que esta situación se presente cuando el panorama en La Guajira, sugiere para el 2019 la duplicación de la producción del carbón con la entrada de la minera MPX en San Juan del César y Barrancas, así como la posibilidad de explotar muchos otros minerales, claramente identificados en el portafolio de proyectos del departamento.

En ese mismo orden de ideas, lo cierto es también, que en la supuesta modernidad guajira, las empresas mineras multinacionales posicionadas aquí, poseen mano de obra calificada nacional, con capital intelectual criollo, el 98 % de los trabajadores son colombianos, más del 50% son guajiros y aun así la mayor parte de las utilidades se escapan, para favorecer a otras economías. Los guajiros ocupan los cargos de más bajo nivel y están felices, sometidos ante otras culturas y los políticos de turno en el poder, escasos de una visión holística de lo que requiere la región, negociando absurdamente cargos para sus familiares y participación burocrática privada.

Supremamente, aunque suene utópico, pero porque no soñar y atreverse a otro tipo de rumbo, porque no pensar en un departamento operador minero, ya que se tiene la experiencia en los diversos procesos, se requiere la voluntad política, liderazgo ético y caminar todos en el mismo sentido. Frente a lo que se está enfrentando, se rescata la profunda reflexión del pueblo guajiro, esto es una alarma para pellizcarse, se deben estudiar alternativas, se está en la capacidad y se tiene la obligación de seguir contemplando todas las salidas ante esta penosa situación que nos embarga.

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