El discurso del presidente de Cerrejón en el Foro sobre las regalías en La Guajira

"para llamar a las cosas por su nombre, sabemos que una parte importante de las regalías se las roban. No sabemos quién, o no decimos quién. Pero todos sabemos, y hablamos de eso, que se las roban. Y la porción que no se pierde de esa manera se pierde por mala inversión. O por inversión en proyectos innecesarios o ineficientes, o por mal diseño, o por mala contratación, o por mala ejecución, o por mal control".

Voy a hablarles de por qué la Fundación Cerrejón para el Fortalecimiento Institucional de La Guajira nos citó aquí.

Esto que tengo en mis manos es el documento que recoge las conclusiones del “Foro sobre Desarrollo Integral” de La Guajira realizado en Riohacha, en el año 1977. En ese momento era Gobernadora del Departamento de La Guajira la Dra. Lola de la Cruz Mattos, a quien tenemos el honor de tener entre nosotros hoy. El documento empieza por relatar la historia de foros anteriores: el primero en 1966, el segundo en 1970, etc.

Tristemente, cuando revisamos las conclusiones de este foro de 1977, hace 32 años, descubrimos que, aunque sería atrevido decir que nada ha cambiado, no es realmente mucho lo que se ha progresado en dirección a un real “desarrollo integral”.

No voy a citar cifras, ya veremos suficientes datos y analistas más equipados que yo, para refrendar lo que todos sabemos: que es lamentable el ritmo de progreso en 32 años y que a pesar de las ingentes sumas de dinero que el Departamento ha recibido en ese período por concepto de regalías del carbón y del gas, en especial en los últimos diez años, no podría uno adivinar que esos recursos han existido simplemente caminando por las calles de sus ciudades y pueblos o transitando sus carreteras.

Permítanme entonces proponerles la visión que Cerrejón, desde su posición en el sector privado, tiene y que quiere poner sobre la mesa para tratar de asegurar que los resultados de este foro se traduzcan en acciones efectivas y no en un nuevo reporte que adorne una nueva biblioteca y que alguien desempolve dentro de 30 años.

En Cerrejón creemos firmemente en algunas cosas:

Creemos que la minería responsable es la mejor oportunidad que se le ha presentado a Colombia en su historia reciente para el desarrollo económico y social de nuestra población.

La minería es un negocio intensivo en capital. Es decir, atrae grandes inversiones. Los montos pueden ser de decenas o centenas de millones de dólares en su fase de mera exploración. Y de centenas o miles de millones de dólares durante su etapa de explotación.

Cerrejón invirtió US$3,300 millones de dólares en 5 años entre 1980 y 1986 durante la construcción del “proyecto Cerrejón Zona Norte”.

A diferencia del petróleo y el gas natural, los otros grandes potenciales motores del desarrollo, la minería responsable es intensiva en mano de obra.

A diferencia de esos sectores, típicamente la minería responsable construye infraestructura. Cerrejón, por ejemplo, construyó en la primera mitad de los años ochenta 150 kilómetros de carretera, con su propio dinero, que entregó al servicio del público. Cerrejón pavimentó, diez años después, 48.5 kmts. de esa vía. El municipio de Uribia pavimentó otros 36.5 kmts. Cerrejón hoy le da mantenimiento, de sus propios fondos y con un costo de aproximadamente Col$800 millones al año, a los restantes 65 kmts. de esta carretera que es crucial para la vida de La Guajira.

Cerrejón construyó también la línea de transmisión eléctrica de 115 KV (Cuestecitas – Mina – Puerto) que ha permitido la interconexión eléctrica de La Guajira a la red nacional y ha hecho posible que el parque de generación eléctrica a partir de la energía eólica del Cabo de la Vela construido por EPM pudiera interconectarse a la red. La electrificación de los municipios cercanos a la mina también se han beneficiado sustancialmente de este tendido.

La minería responsable genera grandes compras de bienes y servicios locales. Cerrejón hoy genera más de 10,000 empleos directos y calculamos que otros 40,000 a 50,000 indirectos a través de las compras de bienes y servicios Guajiros y Colombianos, que en el 2008 fueron más de US$300 millones.

Varios de los países más desarrollados del mundo han basado su crecimiento y sostenibilidad en el negocio minero: Canadá, Australia, los mismos Estados Unidos. Algunos países en desarrollo acelerado también.

Chile es uno de los mejores ejemplos. Y lo han hecho habiendo aprendido de comienzos difíciles en cuanto a su manejo ambiental y social, para llegar a tener las mejores prácticas internacionales en estos temas. Cerrejón en el 2008 vendió más de US$2,500 millones, cerca del 7% del total de exportaciones del país. El resto de los exportadores de carbón agregó aproximadamente otro 7%, para un total del 14%. En comparación, el total de exportaciones de café fue de US$1.883M (el 5%), el de flores de US$1.090M (el 3%).

Creemos que la combinación del capital y la tecnología internacionales, de cualquier origen, con la gerencia y la mano de obra Colombiana, pueden producir grandes cantidades de empleo y riqueza. Cerrejón pagó en el año 2008 US$180 millones en impuestos y US$260 millones en regalías al estado Colombiano, un total de US$440 millones. Cuando el estado era propietario de Carbocol, el promedio anual era de unos US$20 millones. El estado Colombiano recibe veinte veces más ingresos sin ser accionista directo. Pagamos en el 2008 $390 mil millones de pesos en salarios y $458 mil millones de pesos a contratistas. E invertimos $120 mil millones en programas de Responsabilidad Social y Ambiental.

Creemos que la minería responsable puede armonizarse con un buen manejo del medio ambiente. Pueden perfectamente coexistir carbón y turismo, carbón y agricultura, carbón y vida ciudadana. Lo que se requiere es aplicar responsablemente las tecnologías apropiadas y, por supuesto, invertir el capital y la atención gerencial necesarios para que funcionen. Existen centenares de ejemplos de esa coexistencia. En Canadá, por ejemplo, en Vancouver, una de las ciudades más limpias del mundo y reconocida por tener una calidad de vida entre las más altas del mundo, amén de una gigantesca industria del turismo, está localizado Richards Bay, uno de los grandes puertos carboneros del mundo. Igual cosa puede decirse de las grandes ciudades de Europa. Es por eso que Cerrejón es una empresa minera responsable que gana premios ambientales. Hace un par de meses obtuvimos el Premio Responsabilidad Ambiental, otorgado por la Fundación Siembra y la Embajada del Reino Unido, con el apoyo del Ministerio del medio Ambiente y del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

Creemos además en Cerrejón que se requiere, para obtener ese objetivo último de un desarrollo sostenible, social y económicamente, a partir de la maravillosa promesa del sector minero que interactúen cuatro jugadores responsables:

Empresas mineras privadas responsables

Suena a perogrullo decir que las empresas deben siempre cumplir la ley. Pero hay que decirlo porque existen siempre ejemplos de empresas, que como algunas personas, no cumplen con la ley. Pero no basta con cumplir la ley. Hay que ir más allá y trabajar para convertirse en un excelente ciudadano corporativo. Por eso en Cerrejón decimos que “hacemos lo máximo posible, no lo mínimo necesario”. Por eso lanzamos hace dos años cuatro fundaciones, el Sistema de Fundaciones Cerrejón”. Y hoy nos encontramos en este recinto por gestión e invitación de la Fundación Cerrejón para el Fortalecimiento Institucional de La Guajira, en asocio con el Banco de la República. A Cerrejón, nunca ha tenido el gobierno que pedirle que pague impuestos que no ha querido pagar. Ni exigirle que pague regalías que ha buscado no pagar. Ya mencioné los US$440 millones en impuestos y regalías que pagamos el año pasado. En lo que va del año, a la fecha de Agosto 30, hemos pagado US$249 millones.

Estado responsable

Vale la pena anotar, aunque sea obvio, que cuando hablamos de Estado, estamos hablando tanto del gobierno central como de los gobiernos regionales y municipales, del ejecutivo como del congreso, de las asambleas y los consejos. De todo el aparato estatal. Pues bien, de nada sirve que las empresas responsables paguen cumplidamente sus obligaciones si esos dineros se pierden por el camino o se invierten mal. Sabemos que ambas cosas suceden. Y para no hablar con eufemismos, para llamar a las cosas por su nombre, sabemos que una parte importante de las regalías se las roban. No sabemos quién, o no decimos quién. Pero todos sabemos, y hablamos de eso, que se las roban. Y la porción que no se pierde de esa manera se pierde por mala inversión. O por inversión en proyectos innecesarios o ineficientes, o por mal diseño, o por mala contratación, o por mala ejecución, o por mal control. Es imperioso que elevemos el nivel de capacitación de los funcionarios encargados del delicado manejo de las regalías. Es muy importante que se apliquen eficazmente los controles que la ley prevé para evitar los malos manejos. Es crucial que las áreas de excelencia del estado participen activamente y sin duda alguna en ese control. Es indispensable que hablemos del tema sin eufemismos y sin timideces.
Sociedad Civil responsable

Una sociedad que no defiende sus derechos está condenada a que se los vulneren. Es imperioso que dejemos de hablar de la corrupción como hablamos del clima: hace calor, o está lloviendo, como de algo que pasa sin que nadie sea responsable y sin que podamos hacer nada al respecto.
Quien participa de hechos de corrupción está agregando al problema. Quien es testigo de hechos de corrupción y los tolera, no los denuncia, está siendo cómplice y agregando al problema.
Y si las regalías no llegan a uno de sus socios más genuinos, la población de las zonas en donde están los recursos naturales, el negocio puede ser muy bueno para la empresa, puede inclusive ser muy bueno para el país, pero no será bueno para ese socio, para el pueblo de las áreas ricas en minerales. Si como sociedad civil no actuamos - y la ley nos da herramientas como las auditorías visibles, por ejemplo, para actuar – en defensa de nuestros intereses, no podremos quejarnos de los malos resultados cuando ellos ocurran. No es entonces cuestión de ver cómo aumentamos los impuestos o las regalías, sabiendo que cualquiera que sea su cantidad terminarán en el mismo indeseable sitio. Se trata de tomar el toro por los cuernos y de exigir responsabilidad, de exigir cuentas claras, de no tragar entero, de invertir el tiempo y la energía necesarios en asegurar que los recursos públicos, esas regalías pagadas por las empresas responsables, se manejen con la pulcritud y la eficiencia que se requiere, y que la ley demanda.

Periodismo responsable

El periodismo responsable tiene que informar verazmente. Pero tiene una tarea adicional a sencillamente informar: la de ser una atalaya de la sociedad civil. Vigilar, investigar, reportar con responsabilidad.

En una sociedad donde sabemos que se desvían recursos ilegítimamente, en donde somos conscientes del hecho de que en los últimos siete años se han pagado cerca de US$1,000 millones de regalías a La Guajira y de que no se ven los resultados, el periodismo responsable no puede quedarse callado. No puede convertirse en testigo mudo y temeroso, no puede con ello arriesgarse a ser un cómplice de la fechoría. Se requieren periodistas profesionales, serios, valerosos, que ayuden a la sociedad civil a entender sus derechos y a defender sus derechos.

La Fundación Cerrejón para el Fortalecimiento Institucional ha organizado este foro, con el apoyo del Banco de la República y con la participación y cooperación de varias instituciones y personas del ámbito regional y nacional con el fin de abrir un espacio de diálogo sobre el espinoso tema de las regalías. Puedo afirmar con orgullo que afortunadamente no estamos aquí para ver cómo se hace para que la empresa pague lo que debe. Y creo que las cifras mencionadas afirman por mí que no estamos aquí para ver cómo se aumenta el porcentaje de regalías que debería ser cobrado. Estamos aquí entonces para conversar sobre cómo logramos, colectivamente, que las regalías lleguen a su destino legítimo y se inviertan apropiada, eficiente y eficazmente para lo que fueron diseñadas: para elevar sustancialmente, y rápidamente, el bienestar y el nivel de vida de los Guajiros y de los Colombianos.

Los invito a que hablemos sin eufemismos. A que llamemos las cosas por su nombre. A que nos concentremos en encontrar caminos y soluciones. Y no solamente a elaborar ponencias sofisticadas para que queden luego archivadas en anaqueles polvorientos como muchas de las calles y carreteras de La Guajira y del país.

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